“Pues el placer lo necesitamos cuando su ausencia nos causa dolor, pero, cuando no experimentamos dolor, tampoco sentimos necesidad de placer.”
-Epicuro, Carta a Meneceo (129-130).
Es inevitable desear huir de la tormenta aunque sea solo por un momento. Incluso, a veces, ese placer esporádico que sentimos no es más que una gota de esperanza en un mar de desaliento.
ευχαρίστηση (en griego, placer) muestra la realidad de encontrarse en el ojo del huracán y se centra especialmente en dejar atrás esa conducta impulsiva que no lleva a otro lugar que de vuelta a la realidad.
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