Los espacios abandonados y las zonas hiper-industrializadas siempre atrajeron mi atención. En el caso de los espacios abandonados, tal vez se deba a su atmósfera y silencio profundo. El abandono marca el final de una etapa, donde ya no hay un “ahora”, donde definitivamente no habrá un “después”, y solo queda un “antes”, una historia que a veces no se puede llegar a conocer. En el caso de los espacios industriales, es la artificialidad que se alza a lo largo de varios metros y kilómetros cuadrados, es la mano del hombre construyendo sobre la naturaleza.
Cuando encontré gran parte de un polígono industrial abandonado en el Baix Llobregat (Barcelona), no pude evitar salir con la cámara para capturar este particular espacio. La localización de los espacios abandonados se encuentra en el polígono industrial que comparten Viladecans y Sant Boi del Llobregat, centrándome sobre todo en el área limítrofe de ambas localidades. El trabajo se centra en la estética única de las industrias abandonadas y algunas obras paralizadas que después de un tiempo, también acabaron olvidadas.
Desde luego, no soy el primero en fijarme en este tema. De hecho, los espacios y paisajes manipulados resultaron interesantes para los fotógrafos oficialmente desde 1975, con la exposición New Topographics: Photographs of a Man-Altered Landscape dirigida por William Jenkins. Este trabajo está inspirado en parte gracias a aquella exposición grupal de fotógrafos estadounidenses que tuvo lugar en la George Eastman House de Nueva York en 1975. No son los únicos, otros autores que también influyeron en este proyecto son Edward Burtynsky, Lewis Baltz y Richard Misrach, además de otros fotógrafos contemporáneos.
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